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Los esquís, botas y bastones, para nuestra seguridad ||
Fecha: 15-11-2014
 
Muy pronto comenzará una nueva temporada de esquí. Es importante para evitar lesiones que tengamos presente algunos aspectos sobre nuestro equipamiento, sobre todo en lo referente a los esquís y botas.
 
Hoy te vamos a dar algunos pasos a seguir con el material que utilizas.
 
 
 
 
 
 
 
Los Esquís
 
Un aspecto fundamental es que deben ser acordes al nivel que tengamos, pues a mayor experiencia, mayor rigidez en las tablas, los bastones, las fijaciones y las botas, las cuales tienen que sujetar bien el tobillo y el resto del pie, pero que a la vez, dejen la mayor libertad de movimientos posibles para poder practicar la actividad con comodidad.
 
El buen uso del material nos evitará problemas y lesiones.
Como norma general los esquís deberán medir como máximo la medida igual al usuario.
 
Es cierto que a muchos nos gusta esquiar con medidas más cortas que nos ofrecen más maniobrabilidad, lo que no debería ser es esquiar con medidas más altas si no se tiene un nivel bueno de esquí.
 
Las fijaciones
 
Parte inseparable de los esquís y que están compuestas por la puntera y la talonera.
 
Este sistema está  preparado para que en caso de caída o enganche la bota se suelte de la fijación.
 
La correcta regulación de las fijaciones es fundamental
para practicar el esquí, siendo un elemento de seguridad muy importante y que debe de ser tenido en cuenta para evitar lesiones graves e irreversibles.
 
Desde 1998 y con revisión en el año 2006 , existe la ISO 11088 referente a la estandarización de (Esquis-fijaciones-Botas) para el esquí alpino.
Esta estandarización es poco conocida entre el público en general.
 
El consejo es que las fijaciones deben de ser calibradas por un especialista.
 
Los comercios especializados reciben la información del propio fabricante del producto , lo que a nuestro entender siempre es la mejor información.
 
RECUERDA que un gran porcentaje de los factores que inciden en los accidentes graves de esquí es por una mala regulación de las fijaciones.
 
Una idea muy extendida es considerar que el valor numérico de la fijación debe coincidir con el peso del esquiador; por ejemplo, hay quien piensa que si su peso es de 80 kilos, debe regular la fijación al número 8 de la escala. Esto es un gran error que os vamos a ayudar a aclarar.
 
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que para conseguir un uso óptimo de la fijación, su montaje, ajuste y mantenimiento deben realizarse conforme a las instrucciones del fabricante.
 
La norma DIN/ISO 11088 que muy pocos conocemos,  nos ofrece una regulación de ajuste indicativa y una vez hallado nuestro valor aconsejado, sólo en contadas ocasiones deberíamos modificarlo. 
 
Para usar la tabla correctamente procederemos de la siguiente manera: primero buscaremos en la columna de la izquierda nuestro peso y altura (hay que ser honesto y no engañarnos ni nosotros o a quién nos estuviera ayudando en la regulación); a continuación, nos desplazamos por la tabla hacia la derecha hasta que lleguemos a la casilla que corresponda a la longitud de suela de bota que utilicemos. Todas las botas llevan impreso este valor. En el ejemplo que comentamos un esquiador de 80 kilos y 1´80 metros de altura y que utilice una bota de 280 mm de longitud le corresponde un 7 de valor de ajuste en la regulación. Podéis observar que conforme aumenta la longitud de la bota, disminuye el valor al que deben regularse las fijaciones.
 
Una vez obtenido este valor nos queda realizar unas correcciones en función de nuestro nivel y forma de esquiar, así como de la edad.
 
1. Consideraremos el tipo de esquiador que somos. Conviene también aquí hacer un ejercicio de sinceridad…
 
Esquiador tipo 1. Si somos un esquiador que no alcanza velocidades elevadas y en nuestras bajadas elegimos pendientes moderadas. Practicamos el esquí de forma muy controlada. En este caso el valor obtenido sería el correcto y en nuestro ejemplo sería el 7.
 
Esquiador tipo 2. Si esquiamos de forma agresiva y a altas velocidades. Además utilizamos todo tipo de nieves y pendientes. Como indica la tabla deberíamos graduar la fijación según el valor que corresponda a dos líneas más abajo, en este caso 10.
 
Esquiador tipo 3. Si nos encontramos en un nivel intermedio entre los anteriores. Tomaremos el valor de la línea de abajo, 8.5.
 
2. Por último haremos la corrección en función de la edad del esquiador. Si la edad es superior a los 50 años o inferior a los 10 años, debemos subir una línea del valor previamente obtenido.
 
Las botas
 
La mayoría de las botas de esquí son de plástico duro que impide en gran medida que los movimientos sean fluidos. Ello, sin embargo, no justifica que tengan que ser incómodas.
 
La función del calzado es mantener el pie en una posición cómoda y segura para esquiar y una bota que no se ajuste bien puede convertirse en un gran problema. Algunos consejos, tanto al comprar como al alquilar unas botas, son los siguientes:
 
1.- Asegurarse que el peso del esquiador esté de acuerdo con la dureza de la bota.
 
2.- Tener en cuenta el nivel de esquí: las botas de iniciación son muy resistentes, ligeras, cómodas y fáciles de manejar.
 
3.- Finalmente, lo más importante es que le queden y lo sujeten bien, además de saber que el número de la bota siempre es igual al número de su zapato.
 
Una mala elección a la hora de comprar o alquilar las botas puede originar lesiones, incomodidad, dolor, y cansancio.
 
Cuando el dependiente de tu tienda te pida cuáles son tus posibilidades para aconsejarte sobre el material, es importante que seas sincero y no las exageres. Si lo haces, puede que lo que te venda no sea adecuado para ti y que luego te sientas inseguro con algunos tipos de nieve o hasta que corras el peligro de perder el control de tus esquís.
 
Las botas son un material difícil de comprar. Todas son incómodas, pesan, aprietan y harán que te duelan los pies. Una bota ha de quedar ajustada.
 
Las botas hay que comprarlas del mismo número que tus zapatos o zapatillas. No compres nunca, aunque las sientas más cómodas, unas botas demasiado grandes o pequeñas. Los pies se te moverán dentro de las botas cuando esquíes, pudiendo ocasionarte una lesión.
 
Si quieres comprobar tu número, lo cual es aconsejable, en las tiendas siempre hay, o tendría que haber, un aparato para medirlo.
 
Si aun así no estás seguro del número que debes comprar, también puedes comprobar que, una vez tengas el pie dentro de la bota y hayas cerrado los ganchos, no puedas doblar los dedos de los pies o levantar el talón. Si puedes hacerlo, es que la bota es demasiado grande.
 
 
Otra cosa que tienes que tener presente a la hora de elegir botas, es su dureza. En casi todas las tiendas, encontrarás casi todos los grados de dureza, que pueden oscilar entre los 30-40 aconsejables a los más pequeños, y los 150.
 
Una bota de dureza 120 o 150, sólo es adecuada para adultos que hagan competición de alto nivel. Así pues, si no eres un esquiador de elite, no es nada recomendable que compres una bota de esta dureza, puesto que no podrás doblarla.
 
La dureza aconsejable para un adulto medio es de entre 70 y 100, aunque siempre es mejor quedarse por debajo de 100, según el nivel de cada uno.
Para los niños, siempre es mejor una dureza mínima. Entre  7 y 11 años, podría ser una bota de dureza 50, máximo 60, si su constitución es más fuerte.
 
Una vez que tengas las botas, compradas o de alquiler, RECUERDA ALGO que es muy importante:
 
Las botas tienen que ir siempre apretadas ya que es otro factor que incide en los accidentes graves de esquí.
 
Los bastones 
 
El bastón es una prolongación de los brazos para el esquiador. Nos va a servir para equilibrarnos, impulsarnos y ayudarnos en lo giros entre otros.
 
Todos los bastones están formados por un tubo metálico, que puede estar fabricado en diferentes materiales y que se divide en empuñadura, arandela y punta para el agarre del bastón a la nieve.
Un bastón es muy simple, pero recordar alguna cuestión para su adquisición o alquiler nos puede venir bien.
 
Altura del bastón.
 
Flexibilidad del tubo: debe ser lo suficientemente flexible para que nos deje libertad de movimiento pero a la vez duro para que no rompa pudiendo producir un grave accidente. Debemos tener en cuenta que a menos diámetro del tubo, normalmente éste será más ligero (si bien esto está siempre en función del material en el que esté construido).
 
Punta: es la parte del bastón que se somete a una mayor presión, por lo que deberá ser de un material más duro que el tubo (normalmente de acero).
 
Empuñadura: por normativa el extremo superior debe tener un diámetro superior al de la órbita ocular. Debemos vigilar que dispongan además de un mecanismo que permita la liberación de la muñeca cuando el esfuerzo se realice hacia arriba (lo cual nos puede salvar de alguna lesión en caso de caída).
 
Para saber cuál ha de ser la altura de tus bastones, has de agarrarlos del revés. Es decir, apoyarlos en el suelo por la parte de la empuñadura y cogerlos por debajo de la arandela, pegando los codos al cuerpo. De esta forma, tus antebrazos han de formar un ángulo de 90º con los bastones. Si es así, los bastones tienen la altura adecuada para ti.
 
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